Los Mavs se caen a pedazos y es difícil ver la luz al final del túnel



Cuesta escribir algo sobre los Dallas Mavericks que no se parezca a una retahíla de insultos, o lamentos, o "por qué, señor, por qué". Los seguidores de esta franquicia estamos acostumbrados a otra cosa. Después de los últimos años ya ni siquiera es a aspirar al anillo, pero si a algo más de lo que tenemos entre manos esta temporada.

Van solo 10 partidos de temporada regular, pero la fosa es tan profunda que empieza a parecer improbable salir de ella dadas las circunstancias. Aquí siempre me ha gustado ser justo, lo más objetivo posible. Hablar de lo bueno pero también de lo malo, repartir halagos pero también críticas a quien lo merezca. Por eso intentaré hacer un ejercicio para hablar de lo malo y de lo bueno, que también lo hay, de este principio de regular season. 


LO MALO

Hay mucho donde elegir, así que vayamos por partes. 

El balance. 2-8 es el peor comienzo para un equipo de Rick Carlisle, y uno de los peores en la historia de los Dallas Mavericks. Por supuesto, también el peor en la era Mark Cuban.

La salud. Los Mavericks eran un equipo con aspiraciones de Playoffs, pero con lo justo para ello. Para poder estar en la post temporada eran varias las cosas que tenían que salir bien o, al menos, no salir mal. Y por ahora Dirk Nowitzki, Deron Williams y Devin Harris se han perdido más partidos que los que han jugado. Además, anoche cayó J.J. Barea, y con una lesión con una pinta fea, que al parecer no es el aquiles, pero que parece que hará que se aleje de las pistas durante semanas. 

El ataque. Lo veníamos temiendo, pero las lesiones han hecho que sea dramático. Los Dallas Mavericks tienen un serio problema en ataque. Si no fuera por el inesperado nivel de Harrison Barnes y la inspiración de J.J. Barea, este equipo estaría metiendo 60 puntos a lo sumo por noche. Con Matthews fallando a diestro y siniestro, y Bogut con una insuficiente presencia ofensiva, no da para más. Simple y llanamente. No hay más. Da igual lo que se prepare desde la pizarra, de poco sirve si solo hay dos jugadores capaces de marcharse de su defensor. 

La defensa del triple. La defensa en general no ha estado mal, rondando las 10 mejores de la liga, apartado en el que seguramente ha beneficiado la ausencia de Dirk Nowitzki y la inserción en el quinteto de Dorian Finney-Smith. Por eso me resulta tan difícil de explicar que los Mavs permitan más de un 40% de acierto en triples, peor marca de la NBA con diferencia, y más cuando no está el alemán, que es el más lento en las rotaciones. Puede ser una anomalía por una muestra que aún es bastante pequeña, pero esto es algo que, en teoría, no debería mejorar si vuelve Nowitzki.

Wesley Matthews. Cualquier cosa que se diga sobre lo mal que ha empezado Wes la temporada se queda corta. Especialmente en ataque, el escolta parece más bien un ex jugador. No he querido ni mirar sus porcentajes exactos para apuntarlos aquí porque a lo mejor dejaba de escribir y me iba directamente al bar. Lo peor es que físicamente parece que sí ha mejorado con respecto al año pasado, pero no le entra ni en una piscina. Después de 10 partidos, si esto es una muy mala racha, ya va siendo hora de que se pase. Si no es así… esperemos que sea así. Ojalá lo de Boston sea un comienzo. 

Justin Anderson, Dwight Powell y Seth Curry no están preparados para lo que se les está exigiendo desde el comienzo. Seth Curry tiene aún las dudas y la inseguridad de lo que es, básicamente un rookie que lleva 58 partidos en la NBA, ni una temporada completa. Por algo decíamos en pretemporada que este año su objetivo debía ser pelearle los minutos a Devin Harris. Las lesiones han quitado del medio tanto a Devin como a Deron, dando a Curry un rol mucho mayor del que debería haber tenido. Y a la espera de ver el alcance de las lesiones de Deron y Barea... se ha quedado como único base. 

Justin Anderson ha mejorado algo el bote, pero no hasta el punto de poder pedirle que aporte en ataque, más cuando su lanzamiento de tres sigue lejos de ser una realidad. Nunca jamás Justin debería tener un partido con un 0/11 en tiros de campo como en el Madison.  

En Powell ya hay una inversión importante de dinero, y por eso mismo debería ser al que más se exija de los tres mencionados. Pero tampoco es que estemos hablando de un jugador de primera ronda. Con Powell los Mavs apuestan por que su espíritu trabajador de resultados a medio plazo, y mientras busca la solidez toca tragar con los problemas que llegan de tener a un interior que ni es un cuatro ni es ni un cinco ni tiene apenas experiencia. Y los árbitros le tienen cero respeto, por cierto. 

Rick Carlisle tampoco ha estado del todo fino en este comienzo de temporada, pudiendo cuestionar por ejemplo el rol que está teniendo Salah Mejri, la ausencia de Quincy Acy o algunas rotaciones. En varias ocasiones Carlisle ha hecho magia con jugadores y plantillas limitadas, pero seamos realistas, la magia tiene truco. Pedir que haga milagros es otra cosa muy diferente. 

El calendario en noviembre. Hasta ahora los Dallas Mavericks se han enfrentado al 12º calendario más complicado de la NBA según Basketball Reference, una clasificación en la que estaban en el top 10 antes de visitar New York y Boston, y en la que os aseguro que estarán como poco en el top 5 cuando haya terminado noviembre. Porque el resto de rivales de este mes son Memphis, Orlando (fuera en back-to-back), San Antonio (fuera), Clippers, Cavaliers (fuera), Pelicans y Spurs (de propina el día 1 de diciembre se visita a los Hornets fuera de casa en segunda noche de back-to-back). Apostaría a que no hay otro equipo que termine el mes con una sucesión de equipos similar. 

La carga excesivamente negativa de algunos aficionados. Está claro que las cosas no van bien. Pero hay formas y formas de comentarlo. Bastante tenemos con aguantar lo que puede ser un año muy duro, como para encima alimentar la negatividad con insultos, o “Fulanito no vale ni para cagar” o “joder menganito qué malo es”. Cada uno es como es y reacciona de una manera u otra, pero lo bueno es que no tienes por qué aguantar algo que no te gusta. Aquí hablo de forma personal, y por eso he decidido ignorar ese tipo de comentarios, especialmente en Twitter. Si se quiere hablar de forma civilizada sobre si Wes Matthews debería celebrar lanzando una flecha un triple que mete perdiendo de 20 contra los Knicks, en @KikeGarciaL y @D_Mavs habrá respuesta. Si no, mejor no mencionar. Si la temporada va a ser larga y sufrida, para qué vamos a empeorarla nosotros. 


LO BUENO

Harrison Barnes. No creo que nadie pueda decirme que esperaba esto de Harrison Barnes. Se podía ser pesimista u optimista con él, pero los que optaran por la segunda opción no creo que pensaran ver tres partidos de 30 puntos y este nivel en ataque simplemente con aclarados. Son 10 partidos, pero por ahora la inversión no parece tan mala. 

Dorian Finney-Smith parece un jugador NBA. Y es lo mejor que se puede decir de alguien de quien pasaron las 30 franquicias de la NBA hace cinco meses en el Draft. Durante la Summer League también recibió muchas críticas, pero esas pachangas no están hechas para jugadores como él. Llegó a la pretemporada casi fuera, y le quitó el puesto a un Jonathan Gibson que tenía contrato garantizado. Su primera oportunidad real llegó contra los Bucks, después de que Nicolás Brusino no pudiera aprovechar la suya. Él sí lo hizo, y desde entonces es titular (con Carlisle de entrenador y todo). Con él en pista los Mavs encajan menos de 100 puntos por cada 100 posesiones, y solo Bogut tiene un mejor Net Rating que él (Dallas es 5.8 puntos por cada 100 posesiones mejor que su rival con él en pista). Igual no es casualidad. Veremos qué pasa con él cuando vuelva Dirk. 

J.J. Barea estaba siendo, junto con Barnes, el único jugador capaz de crear algo en ataque. Esperemos que la lesión de anoche no sea importante, porque eso significaría que la temporada se va por el sumidero. Y sí, eso es lo que significaría una lesión larga de Barea. 

El calendario afloja en diciembre y enero. Veremos más seguido a los Pelicans y los Suns y los Nets y los Sixers de la vida. Habrá que ver si para entonces hay opciones de Playoffs por las que luchar. 

Aparentemente, el Draft de 2017 llega cargado de talento joven, especialmente en los puestos de base y pívot, y los Mavs tienen su pick. No lo digo yo, lo dicen expertos como Jay Bilas:

“A nivel nacional, esta es la clase de jugadores de primer año más profunda que he visto”, dice Bilas, que lleva 22 años con el baloncesto universitario en ESPN. “Hay un nivel increíble de talento llegando desde el instituto este año. Algunos no son conocidos aún, pero cuando la gente los vea van a quedar impresionados por lo buenos que son y lo preparados que están. Nunca he visto una generación tan profunda y con tanto talento. Tienes jugadores que hacen de todo, hombres altos que manejan el balón, bases altos que pueden jugar y defender al poste, gente que puede defender en múltiples posiciones”.

La carga positiva de algunos fans. Igual que anteriormente hablaba sobre la excesiva carga negativa en formas de algunos aficionados, también hay de lo contrario, por supuesto. Ni siquiera se trata de ser optimista o pesimista, o de ser crítico o no serlo. Las críticas se harán si son merecidas, pero mejor llevar la conversación a una dinámica positiva, en vez de entrar en una espiral de negatividad. #GoMavs. 
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Periodista. Junto letras en D-Mavs desde 2009.

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