La mini-Bahía de Dallas



Por Sergi Concha

El terremoto que sacudió a la NBA el pasado 4 de julio con la decisión de Durant de unirse a los Warriors tuvo replicas en muchas ciudades. Aunque, sin duda, tras Oakland y Oklahoma City, Dallas fue la más afectada.

La obligación de reconstruir una plantilla campeona para poder hacer hueco al MVP de 2014 fue tan necesaria como dolorosa, y así dos grandes pilares del ya histórico equipo del 73-9 vaciaron sus taquillas del Oracle Arena y abrieron otra en el AAC de Dallas.

Andrew Bogut y Harrison Barnes llegan a unos Mavericks que parecían poner el cartel de “cerrado por reconstrucción” ante la imposibilidad de firmar a ninguno de sus grandes objetivos. Ahora se abre una nueva vía para un equipo que año tras año se reinventa y dónde Rick Carlisle siempre encuentra el modo de hacer competitivo todo lo que le rodea.

Ambos son campeones, piezas importantes y titulares del mejor equipo que se ha visto en años, y ambos llegan con la motivación suficiente de querer demostrar todo lo que no les han dejado demostrar en un equipo donde se vive a la sombra de los Curry, Thompson y Green. Cada uno en su rol debe ser pieza fundamental para alcanzar los siempre ambiciosos objetivos de los Mavs. Tendrán un puesto asegurado en el cinco inicial y una presencia mucho mayor que en su anterior equipo, pero realmente, ¿qué puede aportar cada uno de ellos al sistema de Carlisle?

Barnes llega a Dallas con la función de mejorar la versión que nos ha dejado Parsons durante dos temporadas. Dos temporadas marcadas por las lesiones en momentos clave que nos impidieron ver su rendimiento real, ya que cuando se ha mantenido sano por un largo período, ha demostrado sobradamente su buen hacer y las muchas virtudes que atesora. El reto no parece fácil, pero tampoco se antoja difícil para un Barnes que con 24 años aún tiene mucho margen de progresión. En Dallas asumen que de una vez por todas va a explotar, y con un rol mayor como tendrá ahora, eso no parece una quimera. 

Ante todo destaca su físico, es un alero potente y rápido, con una fortaleza de piernas extraordinaria y una buena salud, tan solo se ha perdido 21 partidos de 328. En un equipo plagado de veteranía y de jugadores marcados por recientes problemas físicos, Barnes se une a Justin Anderson, Dwight Powell, Seth Curry o A.J. Hammons como piezas jóvenes y atléticas para sentar la base del futuro.

El ataque es su gran incógnita, pues en un equipo rodeado de francotiradores donde pasas a ser la 4ª o 5ª opción de los ajustes ofensivos de tu entrenador, es difícil sacar una conclusión clara. Cuando ha gozado de más protagonismo ha demostrado poder ser un anotador eficaz y versátil, con un buen lanzamiento exterior (Finales 2016 aparte) y con penetraciones acabando con buenos mates. 11,7 puntos la temporada pasada y un 38,3% en triples, lo cual no parece nada del otro mundo, pero siempre hay que tener en cuenta el equipo que tenía alrededor. Durante sus 4 campañas en Golden State ha ido mejorando su anotación progresivamente, y siempre se ha mantenido entre un 35% y un 40% de acierto en el triple, y entre un 40% y un 48% en tiros de dos.

No es un creador de juego como podría serlo Parsons, de hecho tan solo promedia 1,5 asistencias en su carrera, aunque es seguro con el balón en sus manos (solo una perdida por partido en 4 años). 

En defensa destaca por su altura y rapidez lateral, con su 2,07 es capaz de defender a aleros y ala pívots, aunque también puede parar a escoltas de menor tamaño. No es demasiado corpulento para frenar al poste a defensores mayores, pero lo compensa con una gran defensa de perímetro y de 1 vs 1. Sus estadísticas no evidencian que sea un gran taponador o ladrón (0,2 y 0,7 de media) pero puede ser un verdadero perro de presa y formar junto a Wes Matthews y Bogut uno de los mejores tríos defensivos de la liga.

En definitiva, estamos ante un jugador del que realmente no podemos saber qué nos puede ofrecer del todo, porque va a pasar de ser una 4ª o 5ª espada, a posiblemente el que más lanzamientos tenga ahora en Dallas, donde esperan que pueda llegar a unos 20 ppp. La confianza en él es total, bien lo demuestran los 94 millones por 4 años que ha firmado, por tanto su rendimiento debe ser inmediato. Lo que parece claro es que existe una mejor sintonía desde el principio que con Parsons, y que está deseando poder demostrar a todo el mundo que es merecedor de ese contrato máximo.

Sobre Andrew Bogut prácticamente ya hemos visto todo. Le hemos visto ser número 1 del Draft, le hemos visto caer lesionado de gravedad en varias ocasiones y le hemos visto ser clave en un equipo campeón de la NBA. Y es que la importancia del australiano en los esquemas de Kerr era fundamental, era el protector del aro y todo un líder dentro del vestuario, por eso se entiende que al verse obligados a dejarle ir, le hayan dejado elegir su destino.

Desde que llegó a los Warriors en 2012, sus números han bajado considerablemente respecto a sus grandes temporadas en Milwaukee. También es cierto que en la Bahía no ha pasado de los 26 minutos por partido, y aún así le ha valido para promediar 6,3 puntos; 8,3 rebotes y 1,7 tapones, y tan solo hace dos temporadas que fue elegido en el 2º mejor quinteto defensivo de la NBA.

La misión de hacer olvidar a Pachulia, quizá sea más complicada que la de Barnes de sustituir a Parsons, porque el georgiano es el tipo de jugador que encandila rápidamente a la afición del AAC por su energía y entrega, y que además acompañó con un gran rendimiento ofensivo durante los primeros meses de la temporada. Bogut también cumple en ese papel de trabajo sucio y de arengar a las masas, pero al contrario que Zaza, él lo hace desde la defensa, y quizá ahí resida el porqué Dallas también gana en este cambio.

Todos coincidimos que Dirk se siente mucho más a gusto con un pívot defensivo a su lado, que le exima de responsabilidades atrás, para poder estar fresco en la parcela ofensiva. Esa fórmula resultó exitosa con Dampier y Diop en 2006, llegando a las Finales; y con Tyson Chandler y Mahinmi en 2011, consiguiendo el anillo. 

Por tanto para esta temporada parece que quieren repetir la formula de dos pívots puramente defensivos, con Bogut y Mejri. Si la flamante nueva incorporación de los Mavs se mantiene sana durante la temporada, puede ser el mejor relevo del siempre añorado Chandler. Va a aportar liderazgo, veteranía y una intimidación en la zona que apareció a cuentagotas durante la temporada pasada y que al final acabo costando muy caro por ejemplo en la serie ante los Thunder, donde Pachulia quedó demasiado expuesto ante las penetraciones de Westbrook o los rebotes ofensivos de Ibaka y Adams. Ahora con Andrew se garantiza un protector del aro de alto nivel para mejorar una posición que parece ir en decadencia en la liga, pero que a la hora de la verdad sigue siendo fundamental para cualquier equipo.

Veremos si finalmente ambos están a la altura de sus predecesores, sobretodo la lupa estará bajo Barnes, que tiene una mayor responsabilidad de liderar a un equipo que ya no tiene tan mal aspecto como los primeros días de julio. Si la Bahía ha roto récords, ¿por qué no podrá hacerlo la mini Bahía?
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Periodista. Junto letras en D-Mavs desde 2009.

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