Gracias, Monta



Es de bien nacido ser agradecido, y como fan de los Dallas Mavericks, creo que es justo que le de las gracias a Monta Ellis por los servicios prestados.

Pese a su marcha. Pese a las malas caras y algún que otro feo a los compañeros. Pese a las supuestas envidias y a la ruptura final. Pese a sus evidentes carencias defensivas y en lanzamiento exterior. Monta Ellis siempre lo dio todo en la pista por los Dallas Mavericks, y no creo que nadie pueda negarlo. 

El primer año todo fue idílico. Monta escapaba de situaciones perdedoras para llegar a una franquicia en la que todos los esfuerzos estaban encaminados a ganar. Se sentía querido, y los Mavericks y sus fans le querían. En Playoffs fue el principal motivo por el que Dallas plantó cara a los campeones Spurs. Si en ese momento hubiese salido al mercado, habría hecho caja. Había reformado su reputación. 

Fue en el segundo año en el que la cosa se torció. Con las llegadas de Chandler Parsons y Tyson Chandler, Monta pasó a ser el tercer jugador mejor pagado de la plantilla, cobrando casi la mitad que los dos anteriores. Al parecer, eso fue lo primero que le molestó. Porque al hecho de cobrar mucho menos se unió que Ellis seguía siendo la referencia, el creador de juego, y uno de los mejores jugadores de la liga en los momentos decisivos. 


Y el primer año, cómo olvidar el partido contra Phoenix a vida o muerte con los Playoffs en juego. 


Decidme que el #MontaBall no nos ha hecho pasar buenos momentos. Hasta la llegada de Rondo, al menos. Da la impresión de que ambos reforzaron sus acciones negativas. Además de hacerse buenos amigos, se reforzaron el uno a otro en su noción de que todos estaban en su contra. Desde finales de diciembre, Monta no era ya aquel jugador alegre de su primer año en Dallas. Ahora, tampoco hay que culpar a Rondo de todos los males. Ese carácter ya estaba dentro de Ellis. 

Puede que un equipo no pueda aspirar a lo máximo con Monta Ellis como jugador importante. Quizás en Indiana, volviendo a la Conferencia Este, y con una plantilla que por diseño podría compensar sus problemas defensivos, nos cierre la boca otra vez. 

Recuerdo el día en el que se anunció su acuerdo con los Dallas Mavericks. El mes de julio estaba avanzado, y las cosas no pintaban demasiado bien para unos Mavs que venían de ser equipo de lotería por primera vez en 13 años. Aún así, cuando Marc Stein nombró a Monta Ellis y a los Dallas Mavericks en la misma frase, pensé: "¿Monta Ellis? ¿El chupón? Se han vuelto locos".

Ahora, sin embargo, me pregunto: ¿qué hubiese sido de los Mavericks en las dos últimas temporadas sin ese tweet de Stein, sin Monta Ellis? Y lo único que me sale es pensar que habrían vuelto a ser equipo de lotería, el primer año fijo, y el segundo seguramente también. 

Nunca aceptaré la noción de que Ellis ha sido un chupón en su etapa en Dallas. No es la sensación que me dió. Monta fue el motor de uno de los mejores y más efectivos ataques de la NBA durante dos temporadas consecutivas. El creador de una ofensiva que funcionaba a niveles históricos antes del traspaso de Rajon Rondo en diciembre. 

Monta Ellis y los Dallas Mavericks llegaron a un acuerdo por conveniencia en 2013 cuando ambas partes estaban en su peor momento de los últimos años. Tras su paso por Milwaukee, Ellis era un jugador tóxico que perdió millones de dólares por una mala estrategia y por querer salir de allí. Tras perderse los Playoffs por primera vez desde 2001, los Dallas Mavericks se enfrentaban a la tesitura de tener una plantilla lo suficientemente competente y a un jugador como Dirk Nowitzki como para poder tankear, pero sin la posibilidad, al mismo tiempo, de poder luchar por el anillo. La pesadilla de Mark Cuban de quedarse en la mediocridad, lejos de los puestos altos del Draft y lejos de los puestos de Playoffs, durante muchos años, acechaba. 

Dos años después, uno ha limpiado parte de su imagen, ha demostrado que puede ser parte de un equipo de Playoffs, y ha conseguido el contrato que quería en una situación en la que puede encajar aún mejor. La franquicia, por su parte, volvió a ser competitiva después de un año de pesadilla en 2013 que apuntaba a que tendría su continuación en 2014. 

Pese al divorcio final, yo diría que fue una relación muy provechosa.







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Periodista. Junto letras en D-Mavs desde 2009.

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