Que alguien avise a los Mavs: el parón del All Star ya terminó



Vaya espectáculo dieron anoche los Dallas Mavericks contra los Oklahoma City Thunder, y no precisamente del bueno. 

Ambos equipos comenzaron torpes y fallones, lógico pensando que llevaban más de una semana de parón debido al All Star. El problema es que a los Thunder les duró unos 10 minutos, y a los Mavericks más de media hora. 

Los Mavs nunca llegaron a ir por delante, el partido solo estuvo empatado una vez con empate a tres en el marcador, y la ventaja máxima de los Thunder llegó hasta los 22 puntos. Es muy complicado ser competitivos cuando metes menos del 30% de tus lanzamientos en la primera mitad, en esos 24 minutos cometes tantas pérdidas como tu promedio durante toda la temporada (12) y en el global del partido tu rival coge la friolera de 23 rebotes más que tu, incluyendo 21 ofensivos. 21 posesiones más. Eso es cavarse una fosa y bien profunda. Y si a lo anterior le sumas tener en frente a un Russell Westbrook dominante contra un Rajon Rondo que parecía que tenía las gafas empañadas por la velocidad a la que pasaba Russell a su lado, ni os cuento. 

En la segunda mitad, y concretamente en los últimos minutos del tercer cuarto y los primeros del último cuarto, los Mavs por fin mostraron algo de vida y de pelea. También pudo ser por confianza de los Thunder, pero al menos hubo lucha y hubo intensidad, lo que no había en la primera media hora. El primer problema es que cuando vas 22 abajo esa reacción te sirve para acercarte a un máximo de 10 puntos, como anoche. El segundo es que Westbrook continuó haciendo lo que quiso. 

Los Mavericks han dado una mala imagen en el primer partido del All Star. De repente saltan las alarmas de nuevo, Rondo es un fracaso, Dirk está acabado, Parsons es un matado sobrepagado, Brandan Wright era dios, Carlisle es un manta y ¡por dios, por qué no juega ya Amar'e!

En estas líneas nunca encontraréis ese análisis catastrofista. Porque no es análisis, lo primero. Porque no es racional, lo segundo. Porque esas conclusiones tan definitivas no se sacan en este punto de la temporada, lo tercero. Si esperáis este tipo de reacciones aquí, estáis en el lugar equivocado. Si queréis análisis racional de lo que sucede, coged una cerveza y sentaros, que hay sitio. 

El problema de los porcentajes de anoche se corregirá. Una gran parte de los fallos fueron tiros muy abiertos que Dirk, Monta o Parsons habitualmente meten y que meterán en la mayoría de los partidos. Que los meta Rondo será otro cantar, pero si dentro del quinteto es el que menos lanza a canasta, como anoche, ya es una victoria. 

20 días después de su lesión, el proceso de adaptación a Rondo parece empezar de nuevo. Aunque podríamos echar la culpa a eso ni fuese porque cuando Rajon se sentó en la primera mitad y entró Devin, las cosas tampoco mejoraron. Sí, el ataque se atascó desde que Rondo llegó en diciembre. No, no de forma tan catastrófica, como demostraba que los Mavs fuesen aún un ataque top 10 de la liga con Rondo en cancha. El proceso de adaptación continúa y hay dos meses por delante para que haya evoluciones hasta que lleguen los partidos que de verdad importan. 

"Es como empezar a ajustarse de nuevo", dijo Tyson Chandler. "Pero eso no es una excusa. Tenemos que salir de un partido sintiéndonos bien sea una victoria o una derrota. Y no me siendo bien con esta derrota. Una cosa es competir y perder. Sabes que cuando das todo vas a ganar una buena parte de los partidos. No me siento bien con lo de hoy. Tenemos que empezar a sentirnos mejor con nuestra forma de jugar al baloncesto". 

"Viniendo del descanso no hemos estado muy afinados, desafortunadamente", dijo Nowitzki. "Hay algunos tiros fáciles fallados, algunas pérdidas malas y ahí creo que empezamos a frustrarnos y empezamos a discutir demasiado entre nosotros en vez de simplemente jugar y competir. Volver del parón a veces es duro. Estábamos dormidos. Ambos equipos, solo que a ellos se les pasó antes". 

"Fallamos un montón de lanzamientos fáciles, especialmente en la primera mitad, y tuvimos demasiadas pérdidas", dijo Rick Carlisle. "Ha sido una actuación muy, muy pobre. No hay duda. Simplemente hay que mejorar. Tenemos que cuidar mejor el balón". 

El asunto de los porcentajes mejorará, como ya se ha dicho. Las pérdidas volverán a descender, y eso es una apuesta segura porque durante 55 partidos fuese quien fuese el base, los Dallas Mavericks han sido uno de los dos mejores equipos de la NBA en ese aspecto junto a los Toronto Raptors. De hecho, con tanta pérdida catastrófica que hubo anoche, los Thunder cometieron más que los Mavs. 

En cuanto a la defensa, no hay mucho más que poder hacer desgraciadamente. Solamente esperar que Tyson y Rondo tengan mejores noches, en las que al menos se complementen mejor, y Bernard James y Al-Farouq Aminu ayuden en ese sentido en la segunda unidad. 

El rebote. Esa es la gran preocupación. Más frustrante que todos los tiros fallados, más frustrante que todas las pérdidas, fue ver cómo los Mavericks eran dominados una y otra vez en la faceta reboteadora. En una ocasión, los Thunder capturaron seis rebotes ofensivos en menos de 15 segundos. En otra, Anthony Morrow saltó plácidamente para palmear y anotar delante de Dirk Nowitzki, quien le saca medio cuerpo. Fue una sangría. 

La esperanza es que Amar'e Stoudemire venga a poner orden en esta faceta. No a solucionarla, porque Stoudemire es humano, no un robot, y va a jugar en la segunda unidad, lo que significa que el problema persistirá en los primeros y en los últimos minutos. Pero al menos para echar una mano. Su porcentaje de rebote defensivo esta temporada tan solo lo supera Tyson Chandler en la plantilla. Lo cual, seamos realistas, tampoco tiene demasiado mérito. 

¿Por qué no jugó Amar'e anoche y no lo hará tampoco hoy? Por perspectiva. Porque todos conocemos sus problemas de salud y debemos entender que lo importante es que el equipo médico haga una gestión correcta para que cuando pueda jugar sea en abril, no en febrero. Y porque Carlisle consideró que tras una única sesión de tiro con el equipo, lo mejor es dar más tiempo para su aclimatación. Y creo que después de todos estos años, el equipo médico de los Mavs y Rick Carlisle se han ganado que confiemos más en su criterio que en el tuyo o en el mío. 

"Simplemente, lleva un tiempo aclimatarse a todo", dijo Stoudemire. "Quiero asegurarme de que estoy preparado y a tope desde el principio. Siento que estos dos días me van a venir genial para aprender el ataque, aprender las estrategias defensivas y estar más aclimatado con el equipo y partir de eso". 

Como la NBA es así, no hay tiempo para recrearse mucho en las victorias ni para fustigarse demasiado en las derrotas. Hoy los Dallas Mavericks vuelven a jugar, recibiendo a los Houston Rockets. 

Y lo único que pido es que alguien avise a los Mavs de que el parón del All Star ya terminó. 
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Periodista. Junto letras en D-Mavs desde 2009.

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