Mavs - Thunder,"un juego que se mide en centímetros"



Citando a Al Pacino en "Any Given Sunday", la vida es "un juego que se mide en centímetros", y un buen ejemplo es esta serie que estamos viviendo entre los Dallas Mavericks y los Oklahoma City Thunder, en la que los centímetros jugaron en favor de Kevin Durant en el primer partido y en contra de Dirk Nowitzki en el segundo.


Y ahora los Thunder se encuentran dos partidos por delante y con aparente total control de la situación.

Utilizando conceptos matemáticos, estas series están siendo muy cerradas en muchos niveles. Solo separados por cuatro puntos en dos partidos, el ritmo y la anotación ha sido prácticamente idéntica hasta ahora, con los Thunder anotando 99 y 102 puntos y los Mavericks con 98 y 99, respectivamente.

A pesar de una racha en el último partido donde los Thunder lideraron por dobles dígitos por un corto periodo de tiempo, los dos primeros encuentros han estado llenos de empates y alternativas en el marcador. Esto es lo que suele pasar cuando dos equipos se conocen tan bien, y, no hay duda, este Oklahoma City - Dallas se ha convertido en una rivalidad.

Aun así, pese a los números, ¿están estos dos equipos realmente tan igualados? Hay una razón por la que los Thunder ocupan la segunda posición y los Mavericks son los séptimos: Los Oklahoma City Thunder han sido mejores que Dallas este año. De hecho, son mejores que casi cualquier otro equipo.

Los Mavs no son solo los tapados como en muchas (¿todas?) las series que disputaron el año pasado; son realmente el equipo inferior en esta ocasión. No hay nada malo con eso, los upsets ocurren todo el tiempo. Pero eso significa que el margen de error es extremadamente pequeño, y que tienen que trabajar más duro para conseguir cada pequeña victoria.

Específicamente, el reparto de la anotación entre varios jugadores causa stress para un equipo y no es un problema para el otro. Por Oklahoma City, Kevin Durant puede anotar 5 de17 lanzamientos en el game 1 y pueden contar con Russell Westbrook o James Harden para contribuir consistentemente en la anotación. Cuando los puntos se pueden repartir tan fácilmente entre unos cuantos, empiezan a suceder buenas cosas a ese equipo.

Tipos como Serge Ibaka, Kendrick Perkins y (madre mía) Derek Fisher pueden entrar en rachas anotadoras que hacen que su oponente tenga la sensación de que se le cae el cielo encima. Todo parece convertirse en mucho más fácil para el equipo mejor al que además le salen bien las cosas. Lo vimos el año pasado en Dallas.

Ahora mismo, una noche de Dirk Nowitzki con un 5/17 en tiros de campo prácticamente enterraría a los Mavs esa noche. Jason Terry ha probado que puede contribuir como anotador adicional, pero las defensas se centran en él en los finales de los partidos (el primero que empezó a utilizar la estrategia de parar a Terry y no a Nowitzki fue el nuevo entrenador del año, Greg Popovich), y se convierte en Dirk o fracaso.

Hasta ahora, por cuestión de centímetros, no ha sido suficiente.

Pero esto no ha acabado. Gracias a los ajustes de Rick Carlisle y a su superioridad en general a Scott Brooks, los Mavericks se convierten en un emparejamiento duro para los Thunder, quienes no parecen capaces de conseguir una separación consistente del equipo clasificado con la penúltima plaza para Playoffs.

Carlisle y los Mavs tienen un margen de error muy pequeño, pero llegar a casa para jugar los partidos de hoy y del sábado puede abrir sus posibilidades un poco más.

Así necesitan que sea. Contando pretemporada, temporada regular y Playoffs, los Mavericks tienen un balance 1-7 contra los Thunder esta temporada. Considerando esto, parece que va a ser muy complicado sacar cuatro de cinco partidos contra estos Thunder para ganarles la serie.

Aunque tengamos la sensación de que los Mavs han perdido los dos primeros partidos por muy poco, necesitan hacer ajustes drásticos para cambiar su fortuna. No estaría mal empezar por volver a su ataque centrado en el movimiento del balón y que alguien de un paso adelante y contribuya anotando de forma consistente junto a Jason Terry y Dirk Nowitzki (y Shawn Marion). Quizás sea Delonte West, quien a pesar de anotar algunas canastas claves ha estado mermado por un virus.

Defensivamente, el plan de marcaje a Kevin Durant está funcionando, pero es Russell Westbrook quien está decantando los encuentros. A lo mejor es demasiado arriesgado apartarle de Durant, pero quizás Carlisle deba probar algunos minutos con Shawn Marion defendiendo a Westbrook. Cuando el quinteto pequeño con Dirk como pivot está en pista (buen ajuste de Carlisle en el game 2, quien, por cierto, asegura que era Marion quien jugaba como center, no Dirk), Vince Carter se ha encargado de Durant de manera efectiva. Quizás Rick pueda encontrar unos minutos ahí para que Marion corte el ritmo de Westbrook.

Sea o no sea ese un movimiento adecuado, se debe buscar la manera de cortar la racha de Russell Westbrook desde la media distancia.

Para sacarse de la manga un relativo milagro, es necesario que suceda lo expuesto.

Y, quizás, puede que aparezca alguno de los pívots de los Mavs, por favor (tratemos de olvidar a los que ya no están en la plantilla, incluidos los que ahora son nombrados Jugadores Defensivos del Año).


Los Mavs intentarán que este pequeño milagro comience a tomar forma hoy, en su primer must-win de la temporada.

Los centímetros, entre otras cosas, deben empezar a caer en favor de los Mavericks.

Periodista. Junto letras en D-Mavs desde 2009.

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